Nacido en Santa Marta, Carlos Valderrama redefinió el rol del número 10. Su visión de juego, precisión milimétrica en el pase y su icónica melena rubia lo convirtieron en un símbolo global del ‘Fútbol en Paz’. Lideró a la Selección Colombia en tres Mundiales, dejando una huella imborrable de talento y carisma.